¡TIENES DERECHOS

AUNQUE ESTÉS PRIVADO DE LIBERTAD!

 

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  • Derecho a la intimidad
  • Derecho a ayudas públicas
  • Derecho a realizar actividades
  • Derecho a peticiones y quejas
  • Derecho a la integridad y la salud
  • Derecho a las comunicaciones
 

En JUAN CALVO ABOGADOS, somos especialistas en Derecho Penitenciario y una de nuestras principales funciones radica en garantizar que se respeten los derechos de los internos en los centros penitenciarios para mejorar, en lo posible, su calidad de vida mientras se encuentran privados de libertad.

DERECHOS DEL INTERNO

La entrada en prisión no puede suponer que el derecho se detenga a las puertas de la misma, es por ello que el interno conservará sus derechos como ciudadano salvo los expresamente limitados por el fallo condenatorio, la ley penitenciaria y el sentido de la pena impuesta.

Las personas que se encuentran en prisión tienen, además, los siguientes derechos:

  • Derecho a que la Administración penitenciaria vele por su vida, su integridad y su salud.
  • Derecho a que se preserve su dignidad, así como su intimidad, sin perjuicio de las medidas exigidas por la ordenada vida en prisión. En este sentido, tienen derecho a ser designados por su propio nombre y a que su condición sea reservada frente a terceros.
  • Derecho al ejercicio de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales. La libertad religiosa y de culto se asegura mediante convenio con las confesiones religiosas mayoritarias.
  • Derecho de los penados al tratamiento penitenciario y a las medidas que se les programen con el fin de asegurar el éxito del mismo.
  • Derecho a las relaciones con el exterior previstas en la legislación. Estas podrán adoptar la forma de comunicaciones orales, escritas, telefónicas o por vídeo conferencia, de carácter personal, íntimo, familiar o de convivencia.
  • Derecho a un trabajo remunerado, dentro de las disponibilidades de la Administración penitenciaria.
  • Derecho a acceder y disfrutar de las prestaciones públicas que pudieran corresponderles, incluida la prestación por desempleo, derivada de las cotizaciones por trabajo penitenciario.
  • Derecho a los beneficios penitenciarios previstos en la legislación.
  • Derecho a participar en las actividades del centro.
  • Derecho a formular peticiones y quejas ante las autoridades penitenciarias, judiciales, Defensor del Pueblo y Ministerio Fiscal, así como a dirigirse a las autoridades competentes y a utilizar los medios de defensa de sus derechos e intereses legítimos.
  • Derecho a recibir información personal y actualizada de su situación procesal y penitenciaria.

Protección de los derechos del interno

Nuestra legislación compone un sistema de protección complejo que permite garantizar que estos derechos no sufran restricciones más allá de las estrictamente necesarias para cumplir los fines del internamiento.

Así un interno puede dirigirse en defensa de sus derechos e intereses legítimos ante el Juez de Vigilancia Penitenciaria, el Defensor del Pueblo, el Tribunal Constitucional y en última instancia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria es el encargado de velar por los derechos de las personas que se encuentra en prisión, de vigilar el modo en que se cumple la condena impuesta, y de corregir, si fuera necesario, los abusos y desviaciones que puedan producirse.

DEBERES DEL INTERNO

Los deberes derivados de la relación especial de sujeción del interno con la Administración Penitenciaria deben interpretarse en un sentido reducido compatible con el valor preferente de los derechos fundamentales.

El interno se incorpora a una comunidad que le vincula de forma especialmente estrecha, por ello se le puede exigir una colaboración activa y un comportamiento solidario en el cumplimiento de sus obligaciones.

Los internos deberán cumplir con las siguientes obligaciones:

  • Permanecer en el establecimiento designado hasta el momento de su liberación, a disposición de la autoridad judicial o para cumplir las condenas de privación de libertad que se le impongan.
  • Acatar las órdenes y normas de régimen interior que reciba del personal penitenciario en el ejercicio legítimo de sus atribuciones.
  • Colaborar activamente en la consecución de una convivencia ordenada dentro de los centros y mantener una actitud de respeto y consideración hacia las autoridades, los funcionarios, trabajadores, colaboradores de instituciones penitenciarias, reclusos y demás personas, tanto dentro como fuera de los establecimientos.
  • Utilizar adecuadamente los medios materiales que se pongan a su disposición y las instalaciones del establecimiento.
  • Observar una adecuada higiene y aseo personal, corrección en el vestir y acatar las medidas higiénicas y sanitarias establecidas.
  • Realizar las prestaciones personales obligatorias impuestas por la Administración penitenciaria para el buen orden y limpieza de los establecimientos.
  • Participar en las actividades formativas, educativas y laborales definidas en función de sus carencias para la preparación de la vida en libertad.

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