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  • Ingreso en el centro
  • Sistema de grados
  • Régimen de vida:
    • Ordinario
    • Abierto
    • Cerrado
  • Calificación inicial y destino
  • Progresión y regresión  

En JUAN CALVO ABOGADOS, somos especialistas en Derecho Penitenciario y velamos siempre por los derechos de todas aquellas personas privadas de libertad. Nos ocupamos de sus reclamaciones, quejas, recursos y peticiones para llegar a la libertad condicional en el menor tiempo posible y en las mejores condiciones.

INGRESO EN EL CENTRO PENITENCIARIO

La entrada en prisión es siempre un hecho traumático que se pretende paliar, en la medida de lo posible, acogiendo a la persona que entra en prisión en un departamento específico, denominado módulo de ingresos.

Durante el breve periodo en este módulo, el recién llegado es reconocido por el servicio médico y se entrevista con un equipo técnico formado por diferentes profesionales, como son educador, trabajadora social o psicólogo, que lo evalúa y le asigna la ubicación más adecuada en el establecimiento, según criterios de separación y clasificación, teniendo en cuenta su personalidad e historial delictivo.

Formas posibles de ingreso

La entrada en prisión es siempre un hecho traumático que se pretende paliar, en la medida de lo posible, acogiendo a la persona que entra en prisión en un departamento específico, denominado módulo de ingresos.

El ingreso de una persona en prisión, en calidad de detenida, presa o penada, se puede efectuar mediante orden judicial de detención; mandamiento de prisión; sentencia firmede la autoridad judicial competente; detención por orden de la policía judicial, detención acordada por el Ministerio Fiscal o por presentación voluntaria.

En los supuestos anteriores en que el ingreso no estuviera acompañado de orden o mandamiento judicial, el director del establecimiento lo solicitaría en las 24 horas siguientes al ingreso, y ha de recibirlo en un máximo de 72 horas desde el mismo, y en caso de no ser así se procedería a excarcelar al interno, comunicándolo debidamente.

Procedimiento de ingreso

Una vez admitido un recluso dentro de un establecimiento penitenciario, se procurará que el procedimiento de ingreso se lleve a cabo con la máxima intimidad posible, a fin de reducir los efectos negativos que pueden originar los primeros momentos en una prisión.

Paso a paso

  1. Identificación personal

    El procedimiento se inicia verificando la identidad personal, efectuando la reseña alfabética, dactilar y fotográfica, que servirán en el futuro para identificar a la persona en sus salidas al exterior del establecimiento por cualquier causa, incluida la puesta en libertad. 

    Las reseñas alfabética y dactilar se realizan únicamente en el primer ingreso en cada prisión, dadas sus condiciones de inmutables, y quedarán archivadas a la puesta en libertad o traslado, sirviendo así en sucesivos ingresos, en caso de que se produjeran.

  2. Inscripción y apertura de expediente

    Seguidamente se inscribe a la persona en el libro de ingresos y se realiza la apertura del expediente personal, que recoge de forma cronológica todas las incidencias penitenciarias, penales y en situación de prisión preventiva de cada interno.

    El expediente se reabre con cada nuevo ingreso, permaneciendo archivado, mientras tanto, en el centro del que el interno salió en libertad por última vez. Consecuentemente, en caso de reingreso, el expediente personal se reabre en vez de crear uno nuevo. Del contenido de este expediente tiene derecho a ser informado su titular en cualquier momento.

    Además, los datos se incluyen en los ficheros informáticos gestionados por la Administración Penitenciaria. La persona podrá acceder a estos datos en cualquier momento, y solicitar a la Administración Penitenciaria cualquier rectificación necesaria.

  3. Cacheo y registro de pertenencias

    Se procede entonces al cacheo de la persona y al registro de sus pertenencias, retirándosele los enseres y objetos no autorizados, que se guardan en el centro previa entrega de un recibo. Podrán ser retirados por él o ella al salir en libertad o por un familiar que designe.

  4. Información al interno

    Por otro lado, el interno es informado de sus derechos y obligaciones, así como de los procedimientos para hacerlos efectivos. Esta información se le da por escrito, e incluye información relativa al régimen del establecimiento, a las normas disciplinarias y también a los medios para formular peticiones, quejas y recursos. Por su parte, el educador completará esta información de manera verbal, atendiendo posibles dudas y preguntas.

    El folleto “La prisión paso a paso” ofrece información útil y básica sobre diversos aspectos de los Centros Penitenciarios. Está disponible en español y varios idiomas. 

  5. Visita médica y entrevistas

    Realizado todo esto, la persona pasa a ocupar una celda en el departamento de ingresos, y será visitada por el médico en 24 horas, y posteriormente por profesionales del Equipo Técnico que propondrán su ubicación definitiva en otro módulo del establecimiento, de acuerdo a la personalidad e historial delictivo, dado que la estancia máxima en ingresos es de 5 días.

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    La separación interior

    Tras seguir el procedimiento de ingreso, se asigna a la persona la ubicación más adecuada en el establecimiento penitenciario, según criterios de separación y clasificación, teniendo en cuenta su personalidad e historial delictivo.

    Criterios de separación interior

    Respecto de la ubicación dentro del centro penitenciario, es conveniente reseñar que en los establecimientos penitenciarios, por motivos de seguridad y orden así como para evitar la influencia negativa de unos internos sobre otros, existen unos criterios de separación interior.

      • Los hombres y mujeres están separados, salvo en los departamentos mixtos.
      • Los detenidos y presos se ubican separados de los condenados.
      • Los primarios están separados de los reincidentes.
      • Los jóvenes permanecen separados de los adultos.
      • Los internos con enfermedad o deficiencia física o mental estarán ubicados separadamente.
      • Los penados serán separados, además, según las exigencias de su tratamiento (por ejemplo, en los casos de los módulos terapéuticos o libres de drogas para drogodependientes).

    El sistema de grados

    Tal y como recoge el art. 72.1 de la LOGP, las penas privativas de libertad se ejecutan según el sistema de individualización científica separado en grados, el último de los cuales es el de libertad condicional, conforme determina el Código Penal.

    El sistema o clasificación en grados supone una profunda modificación del sistema progresivo clásico y se caracteriza por una gran flexibilidad, ya que permite la clasificación inicial del penado en cualquier grado, salvo el de libertad condicional, y la progresión o regresión individual según la evolución del interno o interna durante el tiempo de condena. 

    Esta clasificación en grados permitirá la individualización de su tratamiento y la asignación del régimen penitenciario más adecuado a dicho tratamiento.

    Los grados de clasificación

    Los grados son nominados correlativamente, de manera que:

      • El Primer Grado corresponde a un régimen en el que las medidas de control y seguridad son más restrictivas (régimen cerrado). 
        La clasificación excepcional en primer grado se realiza a propuesta de la Junta de Tratamiento, que requiere de los informes razonados del Jefe de Servicios y del Equipo Técnico, y habrá de ser motivada. El acuerdo por el Centro Directivo, se pone en conocimiento del Juez de Vigilancia Penitenciaria y el interno o interna tendrá derecho a recurrir dicho acuerdo.
      • El Segundo Grado se corresponde con el régimen ordinario. 
        Son clasificados en segundo grado los penados en quienes concurren unas circunstancias personales y penitenciarias de normal convivencia, pero sin capacidad para vivir, por el momento, en semilibertad.
      • El Tercer Grado coincide con el régimen abierto, en cualquiera de sus modalidades.
        El tercer grado se aplica a los internos o internas que, por sus circunstancias personales y penitenciarias, estén capacitados para llevar a cabo un régimen de vida en semilibertad.

    Debemos añadir que el art. 100.2 del Reglamento Penitenciario permite flexibilizar e individualizar aún más el cumplimiento de la pena privativa de libertad, ya que recoge un modelo de ejecución que combina aspectos característicos de cada uno de los grados de tratamiento. Dicha medida es estudiada individualmente para cada penado y debe fundamentarse en un programa específico de tratamiento.

    Algunas consideraciones especiales al respecto:

    • Periodo de seguridad: cuando la duración de la pena de prisión impuesta sea superior a cinco años, el Juez o Tribunal podrá ordenar que la clasificación en tercer grado no se efectúe hasta el cumplimiento de la mitad de la pena. En cualquier caso, cuando la duración de la pena impuesta sea superior a cinco años y se trate de determinados delitos enumerados en el art. 36.2 del C. P., la clasificación en tercer grado no podrá efectuarse hasta el cumplimiento de la mitad de la condena. Tal como establece la ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio.
    • Abono de la responsabilidad civil derivada del delito: es un nuevo requisito, introducido por modificación de la Ley Orgánica 7/2003, para la clasificación o progresión a tercer grado. Para su valoración algunos aspectos a considerar son:
      • La conducta observable del interno o interna para restituir lo sustraído, reparar el daño e indemnizar los perjuicios materiales y morales.
      • Las condiciones personales y patrimoniales del culpable para satisfacer dicha responsabilidad.
      • Las garantías que permitan asegurar la satisfacción futura.
      • La estimación del enriquecimiento que el culpable hubiera obtenido por la comisión del delito.
      • La naturaleza de los daños y perjuicios causados por el delito.

    La clasificación inicial de un interno en tercer grado de tratamiento es posible, ya que, como nos recuerda el art. 72.3 de la LOGP, siempre que de la observación y clasificación de un penado, resulte estar en condiciones para ello, podrá ser situado inicialmente en un grado superior, salvo el de libertad condicional, sin pasar necesariamente por los grados que le preceden.

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    Regímenes de vida

    El régimen penitenciario hace referencia al conjunto de normas que regulan la vida de los establecimientos penitenciarios, para conseguir una convivencia ordenada y pacífica. 

    El régimen ha de permitir el cumplimiento de los fines previstos por las leyes, esto es, la retención y custodia de los reclusos y el éxito del tratamiento respecto a los penados y a los sometidos a medidas penales.

    El principio inspirador del régimen penitenciario es el respeto de la personalidad de los recluidos, así como el respeto de los derechos e intereses jurídicos no afectados por la condena, sin establecer diferencia alguna por razón de raza, opiniones políticas, creencias religiosas, condición u otras circunstancias de análoga naturaleza.

    Existen tres regímenes de vida diferenciados, que se corresponden con cada uno de los grados de clasificación:

    Régimen ordinario

    El Régimen ordinario se aplica a los penados clasificados en segundo grado, a los penados sin clasificar y a los detenidos y presos. En los establecimientos de régimen ordinario los principios de seguridad, orden y disciplina tendrán su razón de ser y su límite en el logro de una convivencia ordenada.

    La separación interior en el centro, además de basarse en los criterios de sexo, edad, antecedentes, estado físico o mental, se ajusta a las necesidades del tratamiento, a los programas de intervención y a las condiciones generales del Centro.

    El trabajo y la formación tienen la consideración de actividades básicas en la vida del Centro.

    El horario y calendario de actividades son fijados por el Consejo de Dirección, respetando diariamente ocho horas de descanso y dos para asuntos propios del interno o interna, así como tiempo suficiente para atender actividades terapéuticas y culturales y a las comunicaciones con familiares o amigos. Dicho horario es de obligado respeto. Los internos e internas están obligados a realizar las prestaciones personales necesarias para el mantenimiento del buen orden, la limpieza y la higiene en los establecimientos.

    En el caso de los reclusos preventivos, los rasgos generales de su régimen de vida son muy similares a lo hasta ahora descrito, sin olvidar en ningún momento el principio de “presunción de inocencia” que ha de presidir su estancia en prisión.

    Régimen abierto

    El régimen abierto se aplica a las personas penadas, clasificadas en tercer grado, que puedan continuar su tratamiento en régimen de semilibertad. El régimen de vida en medio abierto es el necesario para lograr una convivencia normal, fomentando la responsabilidad y siendo norma general la ausencia de controles rígidos que contradigan la confianza que inspira su funcionamiento.

    Objetivo del régimen abierto:

    Su objeto es potenciar las capacidades de inserción social positiva de los penados en tercer grado, realizando las tareas de apoyo y asesoramiento y la cooperación necesaria para favorecer su incorporación progresiva a la comunidad.

    Principios:

    Algunos de los principios que rigen este cometido serán la atenuación de las medidas de control tratamental; la autorresponsabilidad; la normalización social e integración; la prevención de la desestructuración familiar y social, y la coordinación con organismos e instituciones dedicados a estas áreas.

    Existen diferentes tipos de infraestructuras específicas para este régimen:

    • Los Centros de Inserción Social: Establecimientos penitenciarios, normalmente independientes, con una estructura específica, dedicado a internos o internas clasificados en tercer grado de tratamiento, y a otros cometidos.
    • Las Secciones Abiertas: Departamentos que forman parte de un Centro Penitenciario polivalente, del que dependen administrativamente, para internos clasificados en tercer grado de tratamiento.
    • Unidades Dependientes: Instalaciones residenciales ubicadas normalmente dentro de la comunidad y gestionadas gracias a la colaboración de entidades públicas o privadas.

    La ejecución del programa individualizado de tratamiento determinará el destino concreto del interno o interna, tomando en consideración, especialmente, las posibilidades de vinculación familiar y su posible repercusión sobre el residente.

    Salidas al exterior:

    Existen dos tipos de salidas de las que pueden disfrutar las personas clasificadas en tercer grado, los permisos de salida ordinarios -hasta 48 días por año- y las salidas de fin de semana.

    Régimen cerrado

    El régimen cerrado se aplica a los penados clasificados en Primer Grado por su peligrosidad extrema o manifiesta inadaptación a los regímenes ordinario y abierto, y a los preventivos en quienes concurran idénticas circunstancias.

    Excepción al régimen ordinario:

    La excepcionalidad del régimen cerrado en el sistema penitenciario español se materializa en un procedimiento de aplicación muy garantista, que incluye la revisión judicial de cada decisión administrativa firme que se toma con respecto de su aplicación. Se asigna este régimen penitenciario únicamente en los casos de peligrosidad extrema o de inadaptación grave y manifiesta al régimen ordinario.

    Modalidades: Existen dos modalidades dentro de este régimen de vida: • Centros o módulos de régimen cerrado: para penados que muestren una manifiesta inadaptación a los regímenes comunes. Ver más en art. 94 del Reglamento Penitenciario y en la Instrucción 17/2011. • Departamentos especiales: para internos protagonistas o inductores de alteraciones regimentales muy graves, en las que se evidencie una peligrosidad extrema. Las normas de esta modalidad se recogen en el art. 93 del Reglamento Penitenciarioy en la Instrucción 17/2011. Asignación y permanencia:

    La asignación y reasignación del Primer Grado y por tanto la aplicación del régimen cerrado, así como la asignación de modalidad de vida, se acuerdan por la Junta de Tratamiento y se aprueba por el Centro Directivo.

    La permanencia del recluso en régimen cerrado será por el tiempo mínimo necesario, hasta que desaparezcan o disminuyan significativamente las razones o circunstancias que sirvieron de fundamento para su aplicación. Cada tres meses como máximo se revisará tanto la clasificación como la asignación de modalidad de vida del interno o interna.

    Internos preventivos:

    También podrán ser destinados a este régimen excepcional de vida, y con absoluta separación de los penados, dando cuenta a la autoridad judicial correspondiente, aquellos internos preventivos en los que concurran las mismas circunstancias antes mencionadas, es decir, una peligrosidad extrema o una inadaptación grave y manifiesta al régimen ordinario.

    Clasificación inicial y destino

    Todas las personas condenadas a una pena privativa de libertad, una vez tienen sentencia firme, y tras dos meses como máximo de observación, son clasificadas en alguno de los tres grados penitenciarios.

    Criterios de clasificación

    La clasificación debe tener en cuenta no sólo la personalidad y el historial individual, familiar, social y delictivo del interno o interna, sino también la duración de la pena y medidas penales en su caso, el medio al que probablemente retornará y los recursos, facilidades y dificultades existentes en cada caso y momento, para el buen éxito del tratamiento.

    Siempre que de la observación y clasificación de un penado, resulte estar en condiciones para ello, podrá ser situado inicialmente en un grado superior, salvo el de libertad condicional, sin pasar necesariamente por los grados que le preceden.

    Procedimiento

    La propuesta razonada del grado inicial de clasificación así como del destino al establecimiento que corresponda, la realiza la Junta de Tratamiento, y es resuelta por el Centro Directivo, con la salvedad de condenas inferiores a un año, cuya propuesta de clasificación y destino puede ser directamente resuelta por la Junta de Tratamiento del centro penitenciario, cuando se acuerde por unanimidad el segundo o tercer grado.

    Centro de destino

    Coincidiendo con la clasificación inicial, y también con las sucesivas revisiones de grado, se propone siempre el establecimiento de destino más adecuado para la persona, que puede suponer en algunos casos, el traslado a otro establecimiento penitenciario.

    En ello se tiene siempre presente el facilitar que el cumplimiento de la condena sea allí donde el preso tenga arraigo social. Los establecimientos penitenciarios españoles están diseminados por todo el territorio nacional, lo que permite que los internos e internas puedan cumplir su condena en la institución más próxima a su lugar de origen y evitar así el desarraigo familiar y social.

    Progresión y regresión de grado

    El sistema de individualización científica separado en grados, permite la progresión o regresión individual según la evolución del interno o interna durante el tiempo de condena.Progresión y regresión de grado El sistema de individualización científica separado en grados, permite la progresión o regresión individual según la evolución del interno o interna durante el tiempo de condena.

    Ninguna clasificación es definitiva, el grado asignado a un interno o interna es revisado por la Junta de Tratamiento cada 6 meses, y en el caso del primer grado, cada 3 meses.

    La evolución en el tratamiento penitenciario determina una nueva clasificación del interno o interna, con la correspondiente propuesta de traslado al Centro penitenciario adecuado o, dentro del mismo Centro, a otro departamento con diferente modalidad de vida. Cuando el interno no participe en un programa individualizado de tratamiento, la valoración de su evolución se realizará en la forma descrita en el artículo 112.4 del Reglamento Penitenciario, salvo cuando la Junta de Tratamiento haya podido efectuar una valoración de la integración social del interno por otros medios legítimos.

    Progresión de grado

    El interno o interna tiene derecho a ser progresado de grado si “por la evolución de su tratamiento” se hace merecedor de tal progresión. Consecuentemente, el régimen, inseparablemente unido al grado, será también un derecho, y no puede aplicarse nunca al penado un régimen menos favorable o restrictivo de derechos.

    La progresión en el grado de clasificación dependerá de la modificación positiva de aquellos factores directamente relacionados con la actividad delictiva, lo cual se manifiesta en la conducta global del interno y debe conllevar un incremento de la confianza depositada en el mismo, que permite la atribución de responsabilidades más importantes que impliquen un mayor margen de libertad.

    Regresión de grado

    La regresión de grado procederá cuando se aprecie en el interno, en relación al tratamiento, una evolución negativa en el pronóstico de integración social y en la personalidad o conducta del interno o interna.

    En JUAN CALVO ABOGADOS le ayudamos para que el tiempo que esté privado de libertad sea el mínimo posible

     

     

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